viernes, 25 de septiembre de 2015

Explicando el movimiento de oposición a la circuncisión o intactivismo

A los opositores de la circuncisión se les llama intactivistas (intactivist - en inglés). La palabra es una combinación de intacto (no circuncidado) y activista - aunque eso no quiere decir que los intactivistas no son circuncidados. Muchos hombres circuncidados se oponen a la circuncisión y por lo tanto se hacen intactivistas para promover la integridad genital de menores.

El otro aspecto importante es que los intactivistas no se oponen a TODA circuncisión. Se oponen a la circuncisión de menores, por cuanto generalmente es innecesaria pero siempre es irreversible. Los intactivistas respetan la circuncisión cuando es realmente necesaria (para salvar la vida o evitar daños a la salud), o cuando sea llevada a cabo en una persona adulta y legalmente capaz de proveer consentimiento informado. La circuncisión de niños generalmente no es llevada a cabo por razones de necesidad médica.

Inclusive la famosa fimosis en la infancia no constituye razón para llevar a cabo la circuncisión, ya que su principal efecto es sobre la sexualidad, y por tanto puede esperar a la edad de debut sexual. No sólo eso, sino que generalmente se supera durante la adolescencia, e incluso en los casos en que no se supera, es posible intentar tratamientos menos invasivos inicialmente.

Finalmente, los intactivistas no sólo se oponen a la circuncisión no terapéutica de menores, sino también a la mutilación genital femenina y a la mutilación genital de menores intersexuales - bebés nacidos con condiciones biológicas donde se mezclan características masculinas y femeninas, incluyendo en algunos casos la presencia de genitales ambiguos. Estos bebés, tradicionalmente, particularmente a partir de los años 50, han sido sometidos a cirugías de "normalización" para que se vean más como un varón o una mujer típica, generalmente causando daño a su sensibilidad sexual, a su fertilidad, y haciéndolos dependientes de tratamientos hormonales de por vida.

Por esto, al movimiento intactivista también se le llama movimiento de integridad genital, ya que su principio básico es que todos los niños merecen crecer con genitales intactos sin importar su sexo, y todos los adultos tienen el derecho a tomar decisiones autónomas sobre sus aparatos genitales, incluyendo la posibilidad de buscar y/o consentir a cirugías y alteraciones cosméticas.